Joseba Segura, Obispo Auxiliar de Bilbao: Esta Escuela da más de lo que recibe

Pongámonos en situación: pensemos en un trabajo que nos gusta, en el que damos lo mejor de nosotros y en un lugar en el que estamos a gusto y realizando una labor con buenos resultados y el reconocimiento general. En ese momento recibimos la llamada de uno de nuestros jefes que nos dice que volvamos al sitio del que nos fuimos hace doce años. ¿Cómo reaccionaríamos?

Joseba Segura no tuvo ninguna duda. Su espíritu de servicio y su compromiso con la diócesis de Bilbao hicieron que no lo dudase. “Obispo, voy donde se me necesite”.

Y así fue como Joseba Segura recientemente nombrado Obispo Auxiliar de la Diócesis de Bilbao, y hasta ese momento párroco de la Unidad Pastoral de Otxarkoaga-Txurdinaga, “aterrizó” en Otxarkoaga.

La conversación gira en torno a dos temas: Otxarkoaga y la Escuela Profesional de Otxarkoaga.

Esto es lo que ha dado de sí algo más de una hora de charla con una persona muy cercana, con un diagnóstico claro sobre la situación tanto del barrio como del Centro.

Lo primero que nos dice es que va a seguir viviendo en el Barrio aunque no ejercerá de párroco porque la nueva responsabilidad se lo dificulta.

El nuevo Obispo Auxiliar vino a Otxarkoaga después de 12 años de estancia en Ecuador. Años sobre los que la valoración es muy positiva, no solo por parte de Joseba sino también por la propia comunidad ecuatoriana.

El compromiso con la diócesis de Bilbao hace que acepte rápidamente la propuesta de Don Mario Iceta. “Tengo claro que mi compromiso es con la Diócesis de Bilbao, aquí he nacido a la fe, aquí me he hecho cura y al servicio de esta Diócesis, por eso yo nunca he cuestionado el hecho de que, si el Obispo me decía que tenía que venir, iba a venir. Otro pensaría que “si te gusta más aquello” pues, tal vez… Yo tengo la experiencia en mi vida de ir voy a los sitios donde me piden que vaya y en todos acabo encontrándome bien. Entonces no tengo ningún motivo para decir que aquí o allí voy a ser infeliz o voy a estar a disgusto. No.

Le preguntamos sobre qué idea tenía sobre Otxarkoaga antes de asentarse aquí.

La idea sobre Otxarkoaga es la que tiene la mayoría de la gente de nuestra generación que hemos sido curas. Es un barrio con una tradición de lucha y organización y vida participativa muy fuerte, lo mismo que en su momento fue Rekalde que es el barrio donde yo nací y donde viví con mis padres. En ese sentido un barrio de referencia para los que nos hemos formado en una Iglesia que quiere asumir unos compromisos sociales y un servicio a la gente humilde que es un elemento fundamental de nuestra identidad sacerdotal. Por otro, lado sabía de la tradición de grandes curas que ha habido aquí y también en ese contexto una de las obras más importantes, de las que tienen más peso y que además es una realidad consolidada, la Escuela Profesional de Otxarkoaga. Todo eso lo conocía. No sabía lo que me iba a encontrar, por ejemplo, en materia de pastoral, pero en lo que se refiere al barrio con esa tradición de hombres y mujeres de órdenes religiosas que han trabajado aquí tanto tiempo y tan bien, me parecía un sitio bonito para poder venir

Comentamos el hecho de que, en sus inicios, Otxarkoaga era un destino para curas castigados. Y Joseba nos dice que, si bien fue así originariamente, el trabajo que desarrollaron, hizo que se ganaran el prestigio ante el resto del clero y los sucesivos obispos que valoraban muchísimo la labor que hacían.

Aquella labor dejó un poso importante que se ha mantenido durante generaciones.

En opinión de Joseba el peso que tiene la Iglesia en la vida del barrio es bastante menor del que tenía y además parece muy difícil volver a aquellos niveles, por varios motivos:

  • El contexto cultural. El peso que tenía la fe no lo tiene ahora.
  • La necesidad que había de que la Iglesia asumiera como subsidiaria ámbitos de responsabilidad y ámbitos de acción que ahora están muy repartidos: poderes públicos en educación y salud, redes de atención social diversificadas…
  • En lo que se refiere a los jóvenes, hay un cambio generacional importantísimo y las formas tradicionales de convocatoria y trabajo con jóvenes que ha tenido la Iglesia están ahora en revisión. Todavía no hemos dado con nuevos modos eficaces de adaptarnos a una realidad sociológica que es totalmente diferente.

Es cierto que esto no afecta solo a la Iglesia. Hay datos que dicen que el 84% de los jóvenes no participa de ningún tipo de asociación, incluidas las asociaciones deportivas. Hay una fragmentación radical de las relaciones, lo que supone un desafío enorme a los modos tradicionales que ha tenido la Iglesia de convocar y de acompañar educativamente y en valores. Está claro que el pasado no va a volver y la cuestión es qué podemos hacer para poder tener una presencia significativa en la vida de algunas personas.

El diagnóstico que hace Joseba sobre Otxarkoaga es el siguiente: “El barrio tiene una historia muy bella y una vida de relaciones, de calle… Es fácil hacerse amigos en Otxarkoaga, es fácil encontrar personas con las que comunicarse”.

Tiene dos desafíos:

  • Es un barrio envejecido, con alto nivel de dependencia de las ayudas públicas, con problemas de desempleo, con un porcentaje alto de gente con una situación económica complicada, que influye en la imagen que Otxarkoaga proyecta.
  • Los jóvenes pasan mucho tiempo solos. Igual se necesitan propuestas para el tiempo libre, de acompañamiento, propuestas que no se están haciendo. ¿Qué significa eso?

La familia, que ha sido un factor de protección muy importante y lo sigue siendo en muchos casos, en algunos sectores se está debilitando. Ya hay muchas familias que no son capaces de educar. Los chavales pasan mucho tiempo solos con la tv, con internet… sin adultos que sean referencia clara, ni que les puedan acompañar. No hay propuestas educativas que subsidiariamente complementen la debilidad de esos hogares.

Se plantea un debate sobre Otxarkoaga. Si me preguntan qué Otxarkoaga quiero, habría que discernir si quiero priorizar la normalización social o si sería mejor aumentar la protección de las personas que forman parte del ser y de la historia de este barrio. Son dos cosas que van en caminos diferentes y con enormes implicaciones en todo: el diseño de nuestro futuro, las apuestas, las inversiones… Es una disyuntiva que no tengo clara”.

En este barrio del que Joseba hace el diagnóstico anterior, se sitúa la Escuela Profesional de Otxarkoaga con sus dos centros: Diego Berguices – Otxarkoaga, en el que se imparte Formación Profesional en todos sus niveles (Básica, Media y Superior) y el Centro Formativo Otxarkoaga que imparte Educación Secundaria Obligatoria.

Sobre este centro en Otxarkoaga, en opinión del Obispo Auxiliar, “la apuesta de la diócesis por este proyecto educativo es absoluta y no hay ninguna duda en ello. Este proyecto, por si solo, justifica la presencia de la Diócesis en el ámbito educativo”. Hay claridad sobre el tipo de población al que el Centro debe dedicarse: “El ideal es atender a todo tipo de población que demande formación. Hay que buscar siempre un cierto equilibrio pero la fortaleza de la EPO es la atención a los más desfavorecidos. Hay que buscar el equilibrio pero sin perder de vista la misión del Centro”.

Mirando hacia adelante, tampoco duda en afirmar que la EPO tiene un futuro importante, aunque matiza que “no depende solo de nosotros”. Manifiesta que el Gobierno Vasco tendría que reconocer de forma efectiva, mediante la fórmula que se considere más idónea, que aquí se da una respuesta cuantitativa y cualitativamente diferente a la de otros centros concertados. En ese sentido “requiere un tratamiento diferente porque, por la peculiaridad de su alumnado, devuelve a la sociedad mucho más de lo que recibe, realizando un servicio social muy por encima del coste que supone a las arcas públicas”.

Todo esto no sería posible sin el personal que trabaja en la Escuela Profesional de Otxarkoaga. “Me imagino – dice- que ha habido mejores y peores tiempos trabajando en la educación y en el contacto directo con los chavales y chavalas. En estos momentos, y en Otxarkoaga, tenéis unos desafíos y unas tensiones que son añadidas a las que ya mucha gente vive en el ámbito educativo; se debe tomar muy en serio el bienestar y la calidad de vida de las personas que están trabajando aquí”.

Hablamos sobre el papel que puede jugar la escuela en el barrio. En opinión de Joseba Segura tiene que ser un factor de tracción fundamental para Otxarkoaga, por su organización y por su tamaño. “La escuela es una de las instituciones más importantes del barrio; por eso debe hacer un esfuerzo por estar bien integrada en el entorno, tiene que hacer una aportación importante a la vida y al futuro diseño del “nuevo barrio”.

Para terminar un mensaje dirigido al barrio, a Otxarkoaga: “es un barrio con una gran historia y que va a tener un futuro muy importante porque va a seguir siendo especial en el buen sentido, en el sentido de que todas las luchas y esfuerzos de su historia, van a seguir dando fruto, generando relaciones y potencialidades muy ricas. Hay muchas preguntas en el aire sobre las que reflexionar, pero estoy convencido de que Otxarkoaga tiene un lugar importante en este Bilbao que se está conformando, que no puede ser solo marketing e imagen de postal.

Y sobre la Escuela Profesional de Otxarkoaga “que la gente tenga clara conciencia de que es un proyecto con mucho apoyo en nuestra Iglesia, al que queremos y valoramos. Que se sientan acompañados y respaldados y que ojalá puedan seguir siendo lo que han sido hasta ahora: la cara amable, la cara bella, la cara evangélica de lo que la comunidad cristiana ha querido y sigue queriendo hacer por los jóvenes”.


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